Inicio / De Buena Tinta / Santiago de Cuba: Alberto Lescay y el poder regenerativo del arte

NOTICIAS

Santiago de Cuba: Alberto Lescay y el poder regenerativo del arte

Por: Marta Cabrales
Fecha: 2012.11.21
Fuente: Prensa Latina

  Santiago de Cuba. Ante la destrucción causada por el huracán Sandy en los talleres de fundición artística y cerámica de la Fundación Caguayo, su presidente, Alberto Lescay, aludía a la capacidad regenerativa del animal que nombra a la institución.
   Allí, en el municipio de San Luis, a unos 20 kilómetros de esta urbe, era intensa la faena para recuperar el techo perdido, materiales dañados y los moldes de donde salieron valiosas piezas artísticas que son, en sí mismas, obras de arte.
    Al ser entrevistado por Prensa Latina, durante la tarde previa al paso del  meteoro, el artista estaba inmerso en los preparativos del II Simposio Nacional  de Escultura Ambiental René Valdés Cedeño, que se realizaría en noviembre.
   La apertura del Iris Jazz Club, a un costado de la Plaza de Marte, era otro de  los empeños que mantenía entusiasmado al creador, quien fue el espíritu aglutinador de unos 20 artistas de la plástica, incluidos varios alemanes, que dejaron su huella en el complejo cultural.
    Aunque el paso perturbador de Sandy alteró en alguna medida sueños y proyectos, se trata solo de una pausa para reemprenderlos con bríos renovados, esos que han hecho de la Fundación y de su líder baluartes en el desarrollo cultural del país y de esta urbe en particular.
    De Japón a México
    Durante la conversación con Lescay, afloraron vivencias de un reciente periplo que lo llevó de Japón a México, y enriqueció notablemente sus experiencias creativas.
    Recordó que en Okinawa, invitado por el fabricante y afinador de pianos Sakai Sam, pintó las tapas de los primeros cinco pianos que llevarán el nombre del afamado músico cubano Chucho Valdés.
   Resaltó que le enorgullece el gesto deferente de escogerlo para la privilegiada misión, en los teclados iniciales con un sello tan distinguido y destinados a la interpretación del jazz.
    Durante su estancia en la tierra del sol naciente, precisó, sostuvo intercambios con amigos de Cuba y reconocidos artistas que colaboran con la enseñanza artística en la isla.
    En el estado mexicano de Querétaro debutó en la pintura de murales y otras piezas con sangre de toro, inspirado fundamentalmente en esa lidia del hombre con esos animales, que es una tradición local, puntualizó Lescay.
    Los pinceles de la música
    Lazos raigales unen al artista con la música, lo cual se expresa en múltiples obras con las cuales ha rendido homenaje a relevantes exponentes del pentagrama nacional.
    Evocó el creador, considerado por la Unesco como el mayor escultor ambiental del Caribe, la estatua al legendario Francisco Repilado (Compay Segundo), que se exhibe en el Salón de la Fama del Hotel Nacional.
   Sumó también la reproducción dedicada a Chano Pozo, bajo la denominación de El tamborero mayor, que será ubicada en el habanero parque Trillo, y el retrato que modela para el tributo al original pianista y compositor Ignacio Villa (Bola de Nieve).
    Por eso, el surgimiento del Iris Jazz Club en el corazón de su ciudad es para Lescay un anhelo conseguido, mediante el cual se entrelazarán las  improvisaciones de ese género con el disfrute de las artes plásticas.
    Al inquirir sobre la génesis de esa afición por la música, el artista alude a su nacimiento en un entorno tan dado a esa manifestación, a sus hijos y amigos dedicados a ella y la pertenencia a una familia en la que cantar, bailar, tocar un instrumento y fabricar el tres era algo natural.
    Sandy no pudo con ellas
    Con orgullo visible comentan en la Fundación Caguayo que ninguna de las obras de Lescay sucumbió al embate de los vientos enfurecidos de Sandy.
   Así pueden apreciarse, enhiestos, el busto a Toussaint Louverture en la avenida de Las Américas, la estatua ecuestre de Antonio Maceo en la plaza homónima y en el paseo Martí y carretera central, la figura erguida hacia lo alto del Héroe Nacional cubano.
    Igualmente satisface al colectivo que las nueve piezas emplazadas en sitios muy concurridos de la urbe tras el I Simposio René Valdés Cedeño, en el 2010, se mantienen incólumes.
    Por lo pronto, el artista tiene entre manos el primer busto que se erigirá al teniente Pedro Sarría, el militar del ejército enemigo que salvó la vida a Fidel Castro cinco días después del asalto al cuartel Moncada, el 26 de julio de 1953.
    Una escultura del luchador antiesclavista José Antonio Aponte es otro de los objetivos que le ocupa, entre otros muchos encauzados mediante la Fundación que reverencia a esa capacidad de recuperación del caguayo.

Regresar a noticias

Lo más leído de la semana